Isabel Zamudio
Sin contar con los permisos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ni los correspondientes del ayuntamiento de Veracruz; de manera clandestina, sin licencia alguna, propietarios del edificio localizado en la esquina de Mario Molina y callejón Mártires de Tlapacoyan le aumentan un piso más al inmueble ubicado dentro del Centro Histórico de Veracruz.
La construcción hormiga, clandestina, comenzó a ser visible ya desde cualquier lado del inmueble, donde por años operó en la parte baja, una agencia de viajes, y donde hoy día solo hay un local con venta de ropa artesanal.
La construcción del nuevo piso en el inmueble originalmente de cuatro niveles es tan discreta, que afuera del mismo no se ve ni rastros de la obra que se realiza en la azotea; no hay en apariencia puertas abiertas, no se ve que albañiles entren ni salgan del lugar, solamente se nota cómo avanza la obra, sin que existe, como establece el reglamento, ningún aviso de construcción, número de licencia o autorización, mucho menos responsable de la obra.
Tampoco existen señalamientos para los peatones y automovilistas para que no se vean afectados con la obra, lo que evidencia que la misma es clandestina, no cuenta con las anuencias para hacerla.
Con este edificio pudiera repetirse la historia del Hotel Imperial en la zona de Los Portales de Lerdo, cuyo propietario amplió de más, provocando que el INAH lo clausurara y se enfrascara en un pleito legal por décadas, ante la negativa del empresario hotelero de derribar el piso que puso extra y que violentaba los reglamentos establecidos.
La falta de supervisión de las autoridades, hace posible que a escasas 5 cuadras del INAH y a unos metros del Palacio Municipal, particulares violenten la ley y modifiquen construcciones dentro del centro histórico.
Se sabe, por vecinos del lugar, que los trabajos llevan ya varias semanas, pero ni un solo inspector del ayuntamiento, mucho menos del INAH han hecho acto de presencia, cuando en colonias y fraccionamientos hasta para levantar una barda perimetral de la propiedad exigen la licencia correspondiente o la tradicional mordida.
Sin contar con los permisos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ni los correspondientes del ayuntamiento de Veracruz; de manera clandestina, sin licencia alguna, propietarios del edificio localizado en la esquina de Mario Molina y callejón Mártires de Tlapacoyan le aumentan un piso más al inmueble ubicado dentro del Centro Histórico de Veracruz.
La construcción hormiga, clandestina, comenzó a ser visible ya desde cualquier lado del inmueble, donde por años operó en la parte baja, una agencia de viajes, y donde hoy día solo hay un local con venta de ropa artesanal.
La construcción del nuevo piso en el inmueble originalmente de cuatro niveles es tan discreta, que afuera del mismo no se ve ni rastros de la obra que se realiza en la azotea; no hay en apariencia puertas abiertas, no se ve que albañiles entren ni salgan del lugar, solamente se nota cómo avanza la obra, sin que existe, como establece el reglamento, ningún aviso de construcción, número de licencia o autorización, mucho menos responsable de la obra.
Tampoco existen señalamientos para los peatones y automovilistas para que no se vean afectados con la obra, lo que evidencia que la misma es clandestina, no cuenta con las anuencias para hacerla.
Con este edificio pudiera repetirse la historia del Hotel Imperial en la zona de Los Portales de Lerdo, cuyo propietario amplió de más, provocando que el INAH lo clausurara y se enfrascara en un pleito legal por décadas, ante la negativa del empresario hotelero de derribar el piso que puso extra y que violentaba los reglamentos establecidos.
La falta de supervisión de las autoridades, hace posible que a escasas 5 cuadras del INAH y a unos metros del Palacio Municipal, particulares violenten la ley y modifiquen construcciones dentro del centro histórico.
Se sabe, por vecinos del lugar, que los trabajos llevan ya varias semanas, pero ni un solo inspector del ayuntamiento, mucho menos del INAH han hecho acto de presencia, cuando en colonias y fraccionamientos hasta para levantar una barda perimetral de la propiedad exigen la licencia correspondiente o la tradicional mordida.